
La vida de Rodrigo
encontró su ritmo en Comfandi
Rodrigo Andrés Domínguez tenía 13 años cuando llegó a Comfandi por una clase de guitarra. Todos los sábados, a las nueve de la mañana, empezó a asistir a sus clases sin falta. Lo que entonces parecía una actividad más se convirtió en una pasión que todavía conserva.
“Es mi gran pasión, es el hobby que desarrollo. Considero que me genera espacio de creatividad, me da paz, me logra sacar de la rutina diaria y, sin duda, me vuelve más productivo”.
Pero la música fue apenas una de las muchas puertas que Comfandi abrió en su vida. En Comfandi terminó sus estudios, hizo su primera comunión y descubrió el deporte más allá de las disciplinas tradicionales. Años después, Rodrigo regresó a Comfandi como profesional. Durante 11 años hizo parte de la organización, comenzó como jefe de Planeación Financiera, pasó por la Gerencia Financiera y culminó su trayectoria como director de Gestión Corporativa.
Cuando habla de lo que Comfandi significó para él, una palabra aparece primero: gratitud.
“Haber estado en una organización como Comfandi, que cree en las personas, que específicamente creyó en mí, que me brindó todas las herramientas para crecer, para desarrollarme profesionalmente y personalmente, no tiene precio”.
Hoy, cuando mira hacia atrás, entiende que cada etapa estuvo conectada con la siguiente. El niño que llegó a una clase de guitarra, el estudiante, el joven que descubrió nuevos deportes y el profesional que durante 11 años trabajó por una organización que creyó en él son parte de una misma historia.
“Comfandi me ha acompañado durante toda la vida, sin punto final, y ha sido un núcleo muy importante de mi desarrollo y de la armonía familiar”.
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