
La decisión que dio
tranquilidad a Tania
Tania, vendedora incansable y mamá dedicada, llevaba años sintiendo que, aunque trabajaba con pasión para cumplir su meta mensual, el dinero “no alcanzaba”. Cada fin de mes era una carrera contra las cuentas y las deudas.
“Llegó un punto en el que ya no podía estar tranquila; ni siquiera podía pensar en salir a distraerme con mis hijos”, recuerda.
Todo empezó a cambiar cuando fue invitada a participar en un taller de Finanzas al día que su empresa realizó de la mano de Comfandi. Allí descubrió algo que, aunque sencillo, fue revelador: la diferencia entre un gusto y una necesidad. Ese pequeño ejercicio la ayudó a ordenar su manera de comprar y a ver con más claridad hacia dónde se iba su dinero.
Con ese propósito, trabajó con Comfandi en la consolidación de sus deudas en una sola cuota que sí podía manejar.
Comparte en